Sirla, si, Sirla. Si se pregunta el porque del nombre, no se moleste en entenderlo, es más interesante y bonito el nombre resultante que la larga historia de la mutación-nombre.
Regresando al sub-título de este post, si, está dedicado enteramente a Sirla, mi hermosa gatita, a la que de inmediato invité a pasar y comer a casa un día de esos muy pinches de la secundaria, cuando solo piensas en que ya se acabe la secundaria y todos tus compañeritos de clase tomen caminos sumamente alejados del propio..o que ya no te salgan más barros en la cara o el porque las misses de inglés siempre debían ser "güeras" (oxigenadas) y con ojos azules..ja, el pupilentazo noventero a tope... y tan flaca, comodina y elegante ya no te fuiste.

Sirla, la que era el alma de las fiestas en El Consultorio,
la que gustaba de hurtar pequeños paquetitos de mota, jugarlos y devolver los sobrantes.
Sirla, que un día me ragaló una cucaracha y otro día una lagartija en mi almohada, y yo malagradecida que me asusto y que las saco..
Snif. Sirla que llegaba y ronroneaba, y se frotaba y así pus porque sí te mordía, pero nada personal, la mayoría de las veces.
Sirla, que se inmortalizó en videoclips de próximos rockeros famosos y en sesiones fotos con temática El cantar de los cantares, también en el Consultorio..

Sirla que logró hacer que Niche superara su miedo felino y las Chics y Sirla y yo empezáramos un nuevo año entre cenizas, vodka y confesiones.. Sniff.