Fue la peor etapa de mi vida. Niños
vs niñas, y niñas
vs Paulina, osease yo. Mientras menos puedo recordar esos tres temibles años en mi extinta secundaria(por falta de recursos para pagar las deudas a Hacienda) en donde los niños concursaban a ver quien era el más asqueroso y lograba hacer volar los escupitajos más lejos, o quién
La tenía más larga, haciendo comparaciones entre todos y los finalistas pasaban a ser medidos con reglas y escuadras escolares.
Todas las niñas se pavoneaban en frente de los niños para que les vieran los calzones, pero no, ellos no aprobaban a ninguna, que si pasaba la pechugona, era la vaca lista para ordeñar, que si pasaba la flaca sin senos, era la niño sin pene, y para sorpresa de todos, las populares eran unas gemelas gordas y feas. Eran malos, pendejos y pinchurrientos niños pubertos.
Yo tenía mi selecto grupo de amigas, conformado por Martha o
Escrich Pagüer como le decían los rudos, por su gran parecido al de Salvados por la campana, y la neta sí que se parecía; Martha, la niña fresa y nalgona; las gemelas, el hit; Margarita o Speedy González, por aquello de sus grandes bigotes y yo. Después llegaría Gina la asesina..pero esa...es otra historia, diría la nana Goya que salía en anuncios televisivos viejos y feos de Banamex.¿La recuerdan?, bueno siguiendo en lo que estabamos...
No me importaba no llevarme con muchos, con mis amigas estaba bien. Hasta que un día me cansé de de que el malo y líder de los niños me estuviera chingando y no solo lo insulté, sino que hasta golpes (de niña neófita en las artes marciales pero con mucha furia contenida)le tocaron. Grave error. Me convertí en el objeto a chingar hasta expiar mis culpas de enfrentarme al malo, pero no importaba, alcabo y yo sabía que mis amigas me defenderían. Pero ahhh!!! no contaba con que las desdichadas mujercitas (tenían que ser)prefiriéron quedar bien con los niños y empezar a decir lo "atrevida y loca" que era por meterme con los líderes. Las odie y deteste, corrección: las odio y las detesto. En ese momento empecé a dejar de creer en las mujeres.
Terminé la secundaria llevándome con mis únicos dos amigos de a deveras, Jose Luis y Leonardo, que no se juntaban con los pubertos escupitones y hasta se les enfrentaban pa defenderme, ah! y con otro al que le decían "El pirra". Todos le temían por rumores de que hacía brujería. Para eso si, no tengo explicación.
Al final, de esa generación nomás salimos Leonardo y yo. No quise saber NUNCA, NADA más de ellos, aunque creo que siguen haciendo reuniones para perpetuar su amistad...FUCHILA! nomás de acordarme de esos tiempos se me pone la píel china del coraje, y mi corazón se acelera.
Lo malo de todo esto es que últimamente me he acordado de ese pinche sentimiento feo de intrigas, embrollos y bandos de buenos y malos al rededor de los chismes feminos. Mujer tenía yo que ser...